Accidente en los barrios de Villa Urquiza y Saavedra
Autora: Brenda
El jueves 21 de agosto de 2003, los vecinos de Saavedra y Villa Urquiza se conmovieron. En la vecina ciudad, nunca se había registrado una crónica policial de estas características. El reloj de la pollería “La granja”, propiedad de la víctima, marcaba las 12.00 del mediodía.
Una jeep roja se detuvo a dos centímetros de una mesa que era compartida por Eduardo García y Luciano Gonzales. El vehículo quedó en marcha y acudieron dos individuos que sin mediar palabras dispararon a mansalva con un revólver calibre 38 y una pistola 9 milímetros encamisada.
El porteño muerto recibió dos balas en su cuerpo. Uno ingreso en la zona inguinal y en su trayectoria interesó las vértebras lumbares. El asesino disparó caminando. El segundo fue de modo brusco y explotó debajo de la axila perforando en su trayectoria la vena aorta, y rompiendo la décima vértebra lumbar, alojándose en el hemitórax derecho. Por su parte, Luciano Gonzales recibió un disparo en su pierna derecha.
La profesionalidad de los ejecutores fue sobresaliente. La sangre fría del homicida que en medio de una calle muy concurrida
necesitó solo dos balas para matar a García, ello demuestra su profesionalidad. Por su parte, llamó la atención que el segundo malviviente disparó al aire para distraer a los transeúntes, para atemorizarnos y paralizarlos. Una metodología muy “fina” usada en atentados callejeros por malvivientes con alta escuela. Los asesinos tuvieron certeza y lograron confusión en el escenario del atentado.
El Inspector a cargo de la comisaría 12, Juan Pablo López, en una charla de vecinos brindada en Villa Urquiza, el viernes 31 de febrero de 2013 argumentó: “El homicidio nos ha llamado la atención debido a sus características”.
El uniformado realizó comentarios sobre la forma en que actuaron los asesinos y su profesionalidad, que podrían vincularse con un crimen por encargo. Pocos meses después, llegó un anónimo a manos de los investigadores que según dijeron podría esclarecer el hecho que había conmovido a los vecinos de Saavedra y Villa Urquiza. Nunca se supo las conclusiones a los que llegó la pesquisa. Las versiones extraoficiales hablaban sobre datos precisos, presuntos homicidas y monto pagado para realizar la ejecución. La verdad nunca llegó a pesar de consignarse a 15 hombres para buscar datos, indicios y precisiones. Las hipótesis fueron muchas. Los off the record hablaban de posibles vinculaciones con el juego clandestino y una guerra entre mafias.



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