Criminales a sangre fría

 

Autora: Macarena

Una verdad que nunca se encontró. Las primeras sospechas hablaron de un homicidio por encargo. Nunca se dieron a conocer la profundidad de las investigaciones.

El martes 3 de abril de 1990, los habitantes de Resistencia y Barranqueras se conmovieron. En la vecina ciudad, nunca se había registrado una crónica policial de estas características. El reloj de la heladería “Dolce Gelato”, propiedad de la víctima, marcaba las 1.30. Un Jeep gris se detuvo a tres metros de una mesa que era compartida por “Pipe” Marino y Antonio Roca. El vehículo quedó en marcha y se bajaron dos individuos que sin mediar palabras dispararon a mansalva con un revólver calibre 38 y una pistola 9 milímetros encamisada.

El resistenciano muerto recibió dos balas en su cuerpo. Uno ingresó en la zona inguinal y en su trayectoria interesó las vértebras lumbares. El asesino disparó caminando. El segundo fue a bocajarro y explotó debajo de la axila perforando en su trayectoria la vena aorta, y rompiendo la décima vértebra lumbar, alojandose en el hemitórax derecho. Por su parte, Antonio Roca recibió un disparo en su pierna derecha.

La profesionalidad de los ejecutores fue sobresaliente. La sangre fría del homicida que en medio de una calle muy concurrida necesitó solo dos balas para matar a Marino, ello demuestra su profesionalidad. Por su parte, llamó la atención que el segundo malviviente disparó al aire para distraer a los transeúntes, para atemorizarlos y paralizarlos. Una metodología muy “fina” usada en atentados callejeros por malvivientes con alta escuela. Los asesinos tuvieron certeza y lograron confusión en el escenario del atentado.

El comisario mayor de la ex Región VII de San Pedro, Victor Sherman Thomas, en una conferencia de prensa brindada en Resistencia el viernes 13 de abril de 1990 argumentó: “El homicidio nos ha llamado la atención debido a sus características”. El uniformado realizó comentarios sobre la forma en que actuaron los asesinos y su profesionalidad, que podrían vincularse con un crimen por encargo. Pocos meses después, llegó un anónimo a manos de los investigadores que según dijeron podría esclarecer el hecho que había conmovido a Resistencia. Nunca se supo las conclusiones a los que llegó la pesquisa. Las versiones extraoficiales hablaban sobre datos precisos, presuntos homicidas y monto pagado para realizar la ejecución. La verdad nunca llegó a pesar de consignarse a 15 hombres para buscar datos, indicios y precisiones. Las hipótesis fueron muchas. Los “off the record” hablaban de posibles vinculaciones con el juego clandestino y una guerra entre mafias.

La realidad o la farsa se encuentra en incógnita y los intérpretes fueron los personajes principales de una maquinación espeluznante.

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