La homofobia
Autora: Priscila
La homofobia es el miedo, el odio, la incomodidad o la desconfianza hacia las personas que son lesbianas, gays o bisexuales. La homofobia puede tomar muchas formas diferentes, incluidas actitudes y creencias negativas, aversión (rechazo) o prejuicios contra las personas bisexuales, lesbianas y gays. A menudo se basa en el miedo irracional y en no comprender. La homofobia de algunas personas puede venir de creencias religiosas conservadoras. Las personas pueden tener creencias homofóbicas si se las enseñaron sus padres, madres y familiares. Las personas LGBTQ y sus aliadxs han luchado por la igualdad de derechos y continúan haciéndolo, especialmente para el matrimonio, el empleo, la vivienda y la igualdad en los servicios de salud, y la protección frente a los crímenes de odio (violencia contra las personas LGBTQ por ser quienes son).
En este terreno, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA) destacó en su informe anual que la Argentina están entre los que no criminalizan la homosexualidad en su legislación, aunque todavía faltan leyes antidiscriminatorias más contundentes, el país fue pionero en 2010 con su ley de Matrimonio Igualitario, que en el 2020 cumplió 10 años. “Sin embargo, el limitado avance en este sentido contrasta con el desarrollo pionero en cuestiones vinculadas con la protección parejas del mismo sexo. Las uniones civiles fueron legales en Buenos Aires en 2002 y, en 2010, la Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar los matrimonios del mismo sexo”, sostiene la organización, que en su monitoreo apunta que hay leyes que permiten el matrimonio igualitario en 28 países del mundo, mientras que en otros 34 hay normas que sostienen algún tipo de unión civil.
Desde el primer día de enero de 2019 hasta el 31 de diciembre de 2019, “se perpetraron en Argentina al menos 177 crímenes de odio donde la orientación sexual, la identidad y/o expresión de género de las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para vulnerar sus derechos y ejercer violencias”.
La escuela, por ser uno de los lugares donde más tiempo conviven niñas, niños y adolescentes, es un espacio donde se replican con mayor frecuencia dichas violencias hacia quienes se les considera diferentes por orientación sexual, razones ideológicas, culturales, apariencia o género. Pero ¿qué pasa cuando uno(a) o varios(as) estudiantes molestan y agreden de manera constante a otros(as) estudiantes por causa de la homofobia? Es cuando hablamos de “bullying homofóbico”. Esta situación afecta el bienestar y la salud de las y los estudiantes, hace del espacio escolar un entorno inseguro que afecta su desempeño académico e impulsa la deserción escolar ya que se manifiesta a través de conductas violentas de tipo verbal, psicológico o físico.
La escuela debe ser un espacio libre de violencia donde se fomente la convivencia pacífica y la resolución no violenta de conflictos. Para ello, es necesario promover en las familias y en las escuelas una serie de cambios culturales que favorezcan la integración, el respeto a la diversidad, la igualdad de oportunidades y la no discriminación de todas las personas sin importar su orientación sexual.



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