Mutilación genital femenina
Autora: Michelle
Hace aproximadamente 7 años tuve la oportunidad de ver una película cuyo nombre es Desert Flower (Flor del desierto), en donde se relata la historia de Waris Dirie, la primera mujer de color en aparecer en la portada de la revista Vogue, quien expuso públicamente y frente a la ONU las atrocidades por las que tuvo que pasar de pequeña, las cuales marcaron el rumbo de su vida.
La mutilación genital femenina es una práctica aberrante, despiadada, criminal y debe ser detenida. Las niñas y mujeres a las que se les practica o se les ha practicado no pueden defenderse y son cruelmente marcadas, más allá de lo físico, para toda la vida. Lamentablemente, a pesar de que en muchos países es considerada ilegal, teniendo en cuenta que donde más se realiza es en África, lugar con una gran variedad de comunidades o tribus, es muy difícil que la ley pueda traspasar creencias y culturas. Sin embargo, es necesario educar sobre sus consecuencias y demostrarle, a aquellos que piensan que hay un respaldo religioso, que no es así.
Más allá de las cifras, las niñas y mujeres que han sido sometidas a esta práctica son más que números. Incluso, si los casos llegaran a reducirse aún más, la lucha por el fin de la mutilación genital femenina debe seguir hasta que a ninguna niña o mujer se le realice. Ellas tienen derecho de despojarse de todo aquello que sea dañino, les cause dolor y les robe los sueños.
¿De qué se trata esta práctica? La mutilación genital femenina (MGF) comprende la escisión total o parcial de los órganos genitales femeninos o cualquier otra lesión de estos por motivos no médicos. Esta práctica es una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas y no aporta ningún beneficio a su salud.
¿Qué es la mutilación genital femenina?
La mutilación o ablación genital femenina es un procedimiento que se realiza a una mujer o a una niña con el objeto de alterar o lesionar sus órganos genitales sin que existan razones médicas que lo justifiquen. Casi siempre comprende la extirpación parcial o total de los genitales externos, así como otras lesiones a los órganos genitales femeninos.
En la mayor parte de los casos, la MGF es realizada por circuncisores tradicionales (en su mayoría mujeres) que suelen tener otras funciones importantes en sus comunidades, tales como la asistencia al parto. En muchos lugares, los proveedores de asistencia sanitaria practican la mutilación genital femenina movidos por la errónea creencia de que el procedimiento es más seguro si se realiza en condiciones medicalizadas.
La MGF es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas. Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. Es practicada casi siempre en menores y constituye una violación de los derechos del niño. Asimismo, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en el que el procedimiento acaba produciendo la muerte.
Tipos de mutilación
La mutilación genital femenina se clasifica en cuatro tipos principales:● Tipo 1: Clitoridectomía: es la eliminación total o parcial del clítoris y la piel que lo rodea.
● Tipo 2: Escisión: eliminación parcial o total del clítoris y de los labios menores o pliegues internos de la piel que rodean la vagina.
● Tipo 3: Infibulación: esto incluye con frecuencia el estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella procediendo a cortar y recolocar los labios menores o mayores, a veces cosiéndolos, con o sin resección del prepucio/capuchón del clítoris y el glande del clítoris (tipo 1). La reducción de la abertura de la vagina deja a las mujeres con un orificio muy pequeño por el que debe pasar el flujo menstrual y la orina.
● Tipo 4: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales femeninos con fines no médicos tales como la punción, perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.
¿Para qué se practica?
En muchos de los países donde la mutilación genital femenina se lleva a cabo, la violencia contra las niñas y las mujeres es socialmente aceptable, y esta práctica constituye una norma social profundamente arraigada en la desigualdad de género.Los motivos por los que se practica la mutilación genital femenina difieren de una región a otra y de una época a otra, aunque siempre responden a una mezcla de factores socioculturales propios de las familias o comunidades. A continuación, se resumen los motivos citados con más frecuencia:
Allí donde se práctica es una convención (norma) social, la presión de la sociedad para que el individuo obre como lo hacen y lo han venido haciendo los demás, así como la necesidad de aceptación social y el temor al rechazo de la comunidad, constituyen poderosas motivaciones para perpetuar la práctica. En ciertas comunidades la mutilación genital femenina es una práctica casi universal y muy rara vez cuestionada.
La MGF se considera a menudo parte necesaria de la crianza de la niña y una forma de prepararla para la vida adulta (transición a la madurez) y el matrimonio. Es más probable que se lleve a cabo esta práctica en los contextos en los que se considera que aumenta las posibilidades de encontrar marido.
A menudo la mutilación genital femenina responde a la concepción de lo que se considera una conducta sexual aceptable y tiene por objetivo asegurar la virginidad antes del matrimonio y la fidelidad después de él. En muchas comunidades existe la convicción de que reduce la libido de la mujer o, incluso, se supone que el miedo al dolor que causaría su apertura (en el caso de mujeres que tienen tipo 3) y la posibilidad de que ello sea descubierto disuaden y ayudan a la mujer a resistir la tentación de relaciones extraconyugales
Aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso.
Las estructuras locales de poder y autoridad, como los líderes comunitarios y religiosos, los circuncisores e incluso parte del personal médico, pueden contribuir en algunos casos al mantenimiento de la práctica.
En algunas sociedades, la adopción reciente de esta práctica está relacionada con la imitación de las tradiciones de grupos vecinos. A veces ha comenzado como parte de un movimiento más amplio de resurgimiento religioso o tradición cultural.
¿Beneficios para la salud? Ninguno. ¡Solo daños!
La MGF no tiene ningún beneficio para la salud, y daña a mujeres y niñas de muchas formas. Implica la escisión y lesión de tejido genital femenino sano y normal, e interfiere en las funciones naturales del cuerpo de las niñas y las mujeres. En términos generales, los riesgos de la MGF aumentan a medida que lo hace la gravedad del procedimiento (lo que en este caso equivale a la cantidad de tejido dañado), aunque todas las formas de MGF se asocian a un aumento de riesgos para la salud.Las complicaciones inmediatas pueden incluir:
● Dolor intenso
● Hemorragia.
● Inflamación de los tejidos genitales.
● Fiebre.
● Infecciones como el tétanos.
● Problemas urinarios.
● Lesiones de los tejidos genitales.
● Estado de choque.
● Muerte.
Las consecuencias a largo plazo pueden ser las siguientes:
● Infecciones urinarias (micción dolorosa, infecciones del tracto urinario).
● Problemas vaginales (leucorrea, prurito, vaginosis bacteriana y otras infecciones).
● Problemas menstruales (menstruaciones dolorosas, tránsito difícil de la sangre menstrual, entre otros).
● Mayor riesgo de complicaciones en el parto (parto difícil, hemorragia, cesárea, necesidad de reanimación del bebé, entre otros) y de mortalidad neonatal.
● Necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas, por ejemplo, cuando después de haber sellado o estrechado la abertura vaginal (tipo 3) hay que practicar un corte para ensanchar la abertura y hacer posible el coito y el parto; en ocasiones la zona genital es cosida repetidas veces, incluso después de que la mujer dé a luz, con lo que esta se ve sometida a aperturas y cierres sucesivos, cosa que acrecienta los riesgos tanto inmediatos como a largo plazo.
● Trastornos psicológicos (depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, escasa autoestima, entre otros).
Al menos 200 millones de mujeres y niñas en el mundo se han visto involucradas en la práctica de la mutilación genital femenina, según Unicef. La eliminación de esta práctica se encuentra entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y ha sido motivo del Día Mundial de Tolerancia Cero con la Mutilación Femenina.
Unicef estima que la mutilación genital femenina se concentra en 31 países de África y Oriente Medio (de los que se dispone de datos), además de Indonesia, aunque también persiste en países asiáticos como India, Irak o Pakistán, algunas comunidades indígenas en Latinoamérica y en poblaciones migrantes de Oceanía, América y Europa.
En los países de los que se dispone de datos, aunque esta práctica se ha reducido con el tiempo, sigue siendo muy alta. Del 49% de jóvenes entre 15 y 19 años que la habían sufrido hace treinta años, se ha reducido hasta unos 15 puntos porcentuales en la actualidad.
Prevalencia en mujeres y niñas
Las niñas menores de 14 años representan a 44 millones del total global, siendo los países donde más se han practicado Mali (83%), Mauritania (51%) e Indonesia (49%).
El país donde más hay más mujeres adultas que la han sufrido es Somalia, donde al menos un 98% de la población femenina entre 15 y 49 años se ha visto involucrada en esta práctica. Este país va seguido de Guinea (95%) y Yibuti (94%).
¿Cuántas mujeres rechazan la práctica?
Unicef también recoge datos sobre los posicionamientos de las mujeres en torno a esta práctica. En países como Tanzania o Togo hay más de un 90% de mujeres entre 15 y 49 años que piensan que esta práctica debería terminar.
¿Cómo está evolucionando esta práctica?
En muchos países, profesionales de la salud capacitados realizan cada vez con más frecuencia la mutilación genital femenina, contraviniendo el juramento hipocrático de no causar daño. Aproximadamente 1 de cada 3 niñas adolescentes (15-19 años) se ha visto sometida a esta práctica realizada por personal de los servicios de salud.Asignar un carácter médico a la mutilación genital femenina no la hace más segura, puesto que, de todas maneras, extirpa y daña tejido sano y normal, e interfiere con las funciones naturales del organismo de la niña o la mujer.
Durante los últimos 30 años se registraron notables progresos hacia su eliminación. En comparación con sus madres y sus abuelas, las niñas de numerosos países actualmente corren un riesgo mucho menor de sufrir esta mutilación.
Sin embargo, aunque la oposición a la mutilación genital femenina está cobrando fuerza, el progreso no es universal ni suficientemente rápido. En algunos países, esta práctica, lamentablemente, sigue siendo tan común hoy como hace tres décadas.









Comentarios
Publicar un comentario